miércoles, 20 de junio de 2012

Gracias.


Hoy, ahora, en este preciso momento, hace 4 meses que algo se hacía oficial entre tú y yo. Algo pequeño, pero que comenzó a crecer exponencialmente día a día (hoy te quiero más que ayer pero menos que mañana).
Y hoy, cuatro meses después aún soy incapaz de describir en palabras lo que siento cada vez que te veo, cada vez que no estoy contigo, cada vez que sonríes, que me abrazas, que me besas, que me acaricias... Supongo que jamás sabré explicarlo.

Has hecho que tenga ganas de volver a vivir, y muchísimas. Que vuelva a sacar esa sonrisa, bueno no, miento, que vuelva a sacar no, que se cree en mi rostro una nueva sonrisa con la cual me despierto, me acuesto y vivo todo el día. Te has convertido en mi compañero inseparable del camino, del camino de mi vida.

Y, ¿sabes?, solo tengo una palabra para ti: GRACIAS. Gracias por devolverme la vida, la sonrisa, el valor, la fuerza, las ganas, los sueños, ... Gracias por hacerme ver que hay una vida mejor de la que imaginaba y que puedo vivirla. Gracias por cumplir mis sueños, sin separarte de mi malo. Gracias por tenderme la mano en los buenos momentos, y en los malos. Gracias por toda esa gente que has hecho que entre en mi vida, que me has enseñado que existe gente así. Gracias por cada palabra, dato, hecho, ... que me enseñado. Gracias por conocer mi pasado, mi presente y mis planes de futuro. GRACIAS.

Sinceramente no me preocupa no poder escribir todo lo que por mi cabeza ahora mismo pasa, no me preocupa que no me salgan las palabras, porque sé que tengo toda la vida para decirtelas y que la mejor manera para ello es mirarte a los ojos cogerte de las manos y callar.

Ah, por cierto, has hecho que nazca una nueva sensación en mi que jamás creí que existiría: amor, porque TE AMO.


Dame la mano y no me sueltes, ni si quiera al final del camino, porque ni la muerte podrá separarme de ti.

domingo, 11 de marzo de 2012

11


Por mucho que piense como escribir lo que siento ahora mismo, no puedo. Creo que me he acostumbrado a escribir, a plasmar sentimientos, solo cuando estoy triste y ahora que soy feliz, que vivo en otro planeta, que las nubes son de algo más que algodón, no se como decirle al mundo lo que mi corazón grita.

El tiempo solo lo utiliza la gente que tiene prisa por llegar a algún lado, que no disfruta del camino, para mi el tiempo es vivir, sin mirar relojes, ni calendarios,  pero hoy en mi vida, en mi mente, hace un mes que todo empezó. Sin ni si quiera darme cuenta.

Hoy hace un mes que tengo 18 años, hoy hace un mes que noté tus abrazos, tus caricias, que me viste reír cual niña pequeña y también llorar, hoy hace un mes que soy yo, sin barreras, sin muros, sin carcasas. Hoy es 11 de marzo. Y hoy, de nuevo, me has visto reír y llorar, pero en sus extremos. Hace un mes no creía en las casualidades, hoy ya no se que decir.

Crees que hoy has cumplido unos de mis sueños, y es muy cierto, pero el mayor sueño es estar a tu lado, y ese lo haces realidad cada día.

Creo que solo hay un modo de resumirte todo esto: te quiero.

viernes, 3 de febrero de 2012

Felicidades cariño

¿Sabes? Hace cinco años que nos conocemos... y parece que fue ayer cuando aquella niña tímida pero extrovertida me daba su messenger en la guagua.Y cómo han cambiado las cosas desde aquella época... No me he arrepentido nunca de haberme cambiado de instituto, y una de los motivos eres tú. No me imagino todos estos años sin alguien en mi vida como tú... con tus risas, tus sueños, tus lágrimas, tus cabreos, tus anécdotas, TÚ. Y todo aquello que hemos compartido... sueños y más sueños, horas y horas detrás del teléfono ideando cómo sería nuestra vida próxima, subidas en una nube, y comiendo nubes de azúcar... escaleras, tacones, trajes, y gente flipando...


Ver como íbamos, y vamos, madurando poco a poco, como cambia nuestro alrededor.. como entra y sale gente de nuestras vidas, personas que creíamos para siempre.. pero que nos dejan lo bueno (y lo malo) y se van. Pero nosotras seguimos al pie del cañón, luchando por cada cosa, cada día, cada risa, o cada lágrima, porque sabemos que esto ya, no acabará jamás. Que algún día echaremos la vista atrás y nos reiremos de nuestro pasado, de cuan pequeños eran los problemas, o que grandes, y como supimos salir adelante. Que algún día sentadas en el sofá y con las gotas resbalando por los cristales, arroparemos a nuestros hijos cuando nos cuenten sus problemas y lloren desconsolados, pero sonreiremos porque sabremos de lo que hablan... o veamos salir a nuestra hija por la puerta, y volvamos a sonreír, porque sabemos que va a pasar una noche inolvidable.


El video que adjunta a este texto no lleva letras, no hay nada que decir... "una imagen dice más que mil palabras", y en este caso, cada imagen te recordará mil más. Pero sin duda los mejores momentos son aquellos que están grabados en la memoria, que una cámara no supo captar, o nadie se acordó de ella porque eran demasiado bonitos para desperdiciar tiempo buscando trastos. Que las tardes de alegatos, los paseos sin fin, o diez minutos para ponernos al día y chillar, no tienen precio. Que los consejos y las verdades duelen, pero luego nos daos cuenta de cuan ciertos son, y recapacitamos.


Tal vez este texto no es uno de los mejores (porque no es) pero ella entenderá cada palabra, cada cosa que las teclas en este momento de la noche pulsan, porque sabe que cada letra es un momento vivido con ella, y que esto no se puede plasmar tan fácil en papel.


Porque, señores, con ella no hacen falta palabras, que con una sola mirada, una risa o simplemente un segundo, sabemos lo que nos ronda por la cabeza. Porque sabemos que por muy mal que vayan las cosas, si estiramos la mano tocaremos la de la otra, que nunca caminaremos solas. Que si la otra está mal y no puede seguir caminando, moveremos el mundo para que lo haga con ella, para que le sea más fácil. Que tal vez el que nos ve de fuera dirá que nos odiamos en ocasiones, pero nosotras sabemos la autentica realidad, o tal vez dirá que somos niñatas, pero él nunca sabrá lo que es olvidarte del mundo y VIVIR.




Que los días a tu lado son únicos, que cuando estamos juntas somos una, y que le den por el culo al mundo, que qué sabrá el de problemas y de historias, cuando ya estamos nosotras para escribirlas.




En este punto del texto me parece que todo es un rollo, un lio, que no sé como expresarle lo que quiero decirle, ...


Que tengo miedo de que todo esto algún día cambie, de que ahora los caminos se bifurquen...y todo acabe.Pero sé que antes de eso, ambas lucharemos para que no pase, y recorreremos el mundo si hace falta.




Me alegro de verte feliz, que una nueva estrella ilumine tu camino, que tus ojos brillen incluso en la oscuridad y que te tiemblen las rodillas si estás más de un día sin verle. Que hayas encontrado a alguien que te mereces con el alma, y que ahora, emprendas un nuevo camino hacia la felicidad, donde los pasajeros son dos y el tren tiene un claro destino. Cogele de la mano, y CAMINA.




Solo me queda decirte algo que ya sabes, TE QUIERO.


Y sabes que ese te quiero, encierra más sentimientos de los que jamás podrán caber en el globo terráqueo.


Sigue brillando, estrella.

domingo, 18 de diciembre de 2011

:)

Nos pasamos la vida esperando que pase algo...
Y lo único que pasa es la vida...
Jamás entendemos el valor de los momentos, hasta que se han convertido en recuerdos.
Por eso haz lo que quieras hacer, antes de que se convierta en lo que te "gustaría" haber hecho.
¡No hagas de tu vida un borrador... puede que no tengas tiempo de pasarlo a limpio!

miércoles, 14 de diciembre de 2011

.

Pero no sabes lo que es caer desde un precipicio y que él aparezca de golpe y de frente para decirte, venga, hazte un peta y me lo cuentas.

martes, 13 de diciembre de 2011

Go on


No deberíamos ni haber llegado hasta aquí, pero hemos seguido, igual que en las grandes historias señor Frodo, las que realmente importan llenas de oscuridad y de constantes peligros, esas de las que no quieres saber el final, por qué ¿cómo van a acabar bien? ¿cómo volverá el mundo a ser como era después de tanta maldad que ha sufrido? Pero al final, todo es pasajero como esta sombra, incluso la oscuridad se acaba para dar paso a un nuevo día, y cuando el Sol brilla, brilla más radiante aún. Esas son las historias que llenan el corazón porque tienen mucho sentido, aún cuando eres demasiado pequeño para entenderlas. Pero creo, señor Frodo, que ya lo entiendo, ahora lo entiendo: los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran, pero no lo hacen. Siguen adelante porque todos luchan por algo.
- ¿Por qué luchas tú ahora Sam?
- Para que el bien reine en este mundo Señor Frodo ¿se puede luchar por eso?
"Las dos torres" (el señor de los anillos 2)

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Desde fuera se ve todo más bonito

Y tal vez... tal vez sea eso verdad que cuanto más buena eres peor te trata la vida, que hay que volverse cabrona para disfrutar, para que ella sea buena contigo... tal vez...
Pero no lo voy a comprobar, y aunque quisiese no podría. Soy fiel a mis principios, a mi estrella, a mi abuelo... seguiré siendo igual de "buena" (ya ni si quiera sé si esto es ser buena), de gilipollas lo llaman algunos (-Lo das todo y a cambio no es que no recibas nada, es que te dan lo mismo pero convertido en daño). Sinceramente ya no sé qué hacer, cómo seguir...

Me he dado cuenta de que he cometido un error, un grave error. Por ser buena, por no querer que les hicieran daño, por no verles sufrir, por verles sonreír... he sido yo la que les ha hecho daño, sin quererlo, sin pensarlo... pero lo he hecho. Por ponerles un colchón de plumas encima de la piedra, les he tirado la roca encima. De algo estoy orgullosa, todo lo que hice y he hecho a lo largo de mi vida, lo he hecho por amor, por una sonrisa. Pero debe ser verdad eso de que la gente solo se fija en los errores, en lo malo, y lo bueno queda olvidado en un rincón, difuminado en una sonrisa del pasado. Que nadie recuerda, o ni si quiera llegó a darse cuenta, que los errores del pasado los sufriste tú, que mientras curabas a los otros, la herida que sangraba era la tuya. Que cuando aquella herida estaba cicatrizando tú debías volver andando a casa, sentarte, y curarte a ti misma, en silencio.

Callarte cuando te pasaba algo, por el simple hecho de no querer ver mal a los demás. Y cuando ya no podía más, y estallaba, contarselo a alguien.. y que en miad de la conversación empezara a decirte que también tenía problemas... y volcarte. Aún estando en el suelo, levantarte para tirar de su mano, y levantarle.O ver como esa persona se ponía triste por ti, que le afectaba, y fingir, fingir estar bien solo para verle sonreír de nuevo.

Y cada año que pasaba pensar que algo cambiaría...ver como aprecían nuevas personas en tu vida que no serían así... pero terminabas descubriendo que lo eran...

A veces pienso, que no pertenezco a este mundo... que hago algo mal... que todos lo saben y que nadie me dice nada.

Pero tranquilo abuelo, por mucho daño que me hagan seguiré siendo fiel a mis principios... A TI!

domingo, 27 de noviembre de 2011

K

Siempre te he protegido, o lo he intentado. Cuando veía que con alguno de tus actos podías tener un problema, te lo decía, te paraba te decía que hacer, te abría los ojos.

Pero nadie es perfecto y no me había dado cuenta de algo: he ido por delante de ti en el camino, quitandote las piedras, aplanandotelo, estando debajo de ti antes de que cayeras... todo con el propósito de que nunca te pasara nada. No lo podía (ni puedo) permitir que te hagas daño. Pero es que si nunca te caes nunca aprenderás como levantarte, si nunca te hieres nunca aprenderás como curarte.

Sé que no entenderás nada de esto, que pensarás que te ignoro, que no te quiero, que quiero pasar de ti, que soy una falsa... no sé, puedes pensar mil cosas. Pero jamás pienses que te abandoné, porque no es así. Un día te lo prometí y lo cumpliré, no te dejaré sola.

Pero no dejarte sola no significa que vaya contigo de la mano por tu vida, que viva tu vida, tus problemas y tus buenos momentos. Debes vivirlos tú, yo también tengo, tanto buenos como malos. Simplemente los compartiremos, pero cada una solucionará lo suyo.

Me duele, y sé que me dolerá aún más. Más que a ti. Me destroza el pensar que ahora mismo estarás mal por mi culpa, que tienes un problema más en eso que tu llamas "pack". Pero te aseguro que es necesario, y lo es ahora. Tengo al esperanza de que todo esto acabe como creo que lo hará, que madurarás, que verás las cosas de otro modo, que sufrirás muchísimo pero darás las gracias por hacerlo, que llegará el día en que me digas: GRACIAS.

Realmente todo esto parece una despedida y, al menos por mi parte, no lo es. Sé que por la tuya si, te conozco, ("más que a la palma de mi mano, ¿recuerdas?") sé que estarás un tiempo muy dolida conmigo, muchísimo y no te voy a quitar la razón. Pero espero que también me conozcas a mi y sepas que no hago algo si no es necesario, y más algo de este tipo.

Soy tu amiga, y sabes ya mi concepto de "amiga", estoy a tu lado para darte consejos si los necesitas (que no significa que lo digas al pie de la letra, sino que aprendas a pensar por ti misma y con opiniones de los demás veas que es lo correcto para ti), tirones de oreja si te hacen falta, para verte sonreir, secarte las lágrimas cuando caigas... soy la misma, la única diferencia es que ahora vivirás solo frente a tu camino. Eres tú quien debe elegir por donde ir, ver que lo mejor no es lo más bonito, que las piedras sirven para caerse y aprender a levantarte, que al principio caeras con un simple grano de arena, pero como aprenderás a caer luego podrás saltar por encima de rocas sin hacerte el menos daño.


Todo esto es por tu bien, por tu felicidad, y por ti. Te quiero.

Posdata: perdón por haberte quitado momentos de tu vida, de esos de los que tenías que haber aprendido, solo quería verte feliz.

jueves, 17 de noviembre de 2011

La Sirenita (Cuánto daño ha hecho Disney...)

En el fondo del más azul de los océanos había un maravilloso palacio en el cual habitaba el Rey del Mar, un viejo y sabio tritón que tenía una abundante barba blanca. Vivía en esta espléndida mansión de coral multicolor y de conchas preciosas, junto a sus hijas, cinco bellísimas sirenas.
La Sirenita, la más joven, además de ser la más bella poseía una voz maravillosa; cuando cantaba acompañándose con el arpa, los peces acudían de todas partes para escucharla, las conchas se abrían, mostrando sus perlas, y las medusas al oírla dejaban de flotar.
La pequeña sirena casi siempre estaba cantando, y cada vez que lo hacía levantaba la vista buscando la débil luz del sol, que a duras penas se filtraba a través de las aguas profundas.
-¡Oh! ¡Cuánto me gustaría salir a la superficie para ver por fin el cielo que todos dicen que es tan bonito, y escuchar la voz de los hombres y oler el perfume de las flores!
-Todavía eres demasiado joven -respondió la abuela-. Dentro de unos años, cuando tengas quince, el rey te dará permiso para subir a la superficie, como a tus hermanas.
La Sirenita soñaba con el mundo de los hombres, el cual conocía a través de los relatos de sus hermanas, a quienes interrogaba durante horas para satisfacer su inagotable curiosidad cada vez que volvían de la superficie. En este tiempo, mientras esperaba salir a la superficie para conocer el universo ignorado, se ocupaba de su maravilloso jardín adornado con flores marítimas. Los caballitos de mar le hacían compañía y los delfines se le acercaban para jugar con ella; únicamente las estrellas de mar, quisquillosas, no respondían a su llamada.
Por fin llegó el cumpleaños tan esperado y, durante toda la noche precedente, no consiguió dormir. A la mañana siguiente el padre la llamó y, al acariciarle sus largos y rubios cabellos, vio esculpida en su hombro una hermosísima flor.
-¡Bien, ya puedes salir a respirar el aire y ver el cielo! ¡Pero recuerda que el mundo de arriba no es el nuestro, sólo podemos admirarlo! Somos hijos del mar y no tenemos alma como los hombres. Sé prudente y no te acerques a ellos. ¡Sólo te traerían desgracias!
Apenas su padre terminó de hablar, La Sirenita le di un beso y se dirigió hacia la superficie, deslizándose ligera. Se sentía tan veloz que ni siquiera los peces conseguían alcanzarla. De repente emergió del agua. ¡Qué fascinante! Veía por primera vez el cielo azul y las primeras estrellas centelleantes al anochecer. El sol, que ya se había puesto en el horizonte, había dejado sobre las olas un reflejo dorado que se diluía lentamente. Las gaviotas revoloteaban por encima de La Sirenita y dejaban oír sus alegres graznidos de bienvenida.
-¡Qué hermoso es todo! -exclamó feliz, dando palmadas.
Pero su asombro y admiración aumentaron todavía: una nave se acercaba despacio al escollo donde estaba La Sirenita. Los marinos echaron el ancla, y la nave, así amarrada, se balanceó sobre la superficie del mar en calma. La Sirenita escuchaba sus voces y comentarios. “¡Cómo me gustaría hablar con ellos!", pensó. Pero al decirlo, miró su larga cola cimbreante, que tenía en lugar de piernas, y se sintió acongojada: “¡Jamás seré como ellos!”
A bordo parecía que todos estuviesen poseídos por una extraña animación y, al cabo de poco, la noche se llenó de vítores: “¡Viva nuestro capitán! ¡Vivan sus veinte años!” La pequeña sirena, atónita y extasiada, había descubierto mientras tanto al joven al que iba dirigido todo aquel alborozo. Alto, moreno, de porte real, sonreía feliz. La Sirenita no podía dejar de mirarlo y una extraña sensación de alegría y sufrimiento al mismo tiempo, que nunca había sentido con anterioridad, le oprimió el corazón.
La fiesta seguía a bordo, pero el mar se encrespaba cada vez más. La Sirenita se dio cuenta en seguida del peligro que corrían aquellos hombres: un viento helado y repentino agitó las olas, el cielo entintado de negro se desgarró con relámpagos amenazantes y una terrible borrasca sorprendió a la nave desprevenida.
-¡Cuidado! ¡El mar...! -en vano la Sirenita gritó y gritó.
Pero sus gritos, silenciados por el rumor del viento, no fueron oídos, y las olas, cada vez más altas, sacudieron con fuerza la nave. Después, bajo los gritos desesperados de los marineros, la arboladura y las velas se abatieron sobre cubierta, y con un siniestro fragor el barco se hundió. La Sirenita, que momentos antes había visto cómo el joven capitán caía al mar, se puso a nadar para socorrerlo. Lo buscó inútilmente durante mucho rato entre las olas gigantescas. Había casi renunciado, cuando de improviso, milagrosamente, lo vio sobre la cresta blanca de una ola cercana y, de golpe, lo tuvo en sus brazos.
El joven estaba inconsciente, mientras la Sirenita, nadando con todas sus fuerzas, lo sostenía para rescatarlo de una muerte segura. Lo sostuvo hasta que la tempestad amainó. Al alba, que despuntaba sobre un mar todavía lívido, la Sirenita se sintió feliz al acercarse a tierra y poder depositar el cuerpo del joven sobre la arena de la playa. Al no poder andar, permaneció mucho tiempo a su lado con la cola lamiendo el agua, frotando las manos del joven y dándole calor con su cuerpo.
Hasta que un murmullo de voces que se aproximaban la obligaron a buscar refugio en el mar.
-¡Corran! ¡Corran! -gritaba una dama de forma atolondrada- ¡Hay un hombre en la playa! ¡Está vivo! ¡Pobrecito...! ¡Ha sido la tormenta...! ¡Llevémoslo al castillo! ¡No! ¡No! Es mejor pedir ayuda...
La primera cosa que vio el joven al recobrar el conocimiento, fue el hermoso semblante de la más joven de las tres damas.
-¡Gracias por haberme salvado! -le susurró a la bella desconocida.
La Sirenita, desde el agua, vio que el hombre al que había salvado se dirigía hacia el castillo, ignorante de que fuese ella, y no la otra, quien lo había salvado.
Pausadamente nadó hacia el mar abierto; sabía que, en aquella playa, detrás suyo, había dejado algo de lo que nunca hubiera querido separarse. ¡Oh! ¡Qué maravillosas habían sido las horas transcurridas durante la tormenta teniendo al joven entre sus brazos!
Cuando llegó a la mansión paterna, la Sirenita empezó su relato, pero de pronto sintió un nudo en la garganta y, echándose a llorar, se refugió en su habitación. Días y más días permaneció encerrada sin querer ver a nadie, rehusando incluso hasta los alimentos. Sabía que su amor por el joven capitán era un amor sin esperanza, porque ella, la Sirenita, nunca podría casarse con un hombre.
Sólo la Hechicera de los Abismos podía socorrerla. Pero, ¿a qué precio? A pesar de todo decidió consultarla.
-¡...por consiguiente, quieres deshacerte de tu cola de pez! Y supongo que querrás dos piernas. ¡De acuerdo! Pero deberás sufrir atrozmente y, cada vez que pongas los pies en el suelo sentirás un terrible dolor.
-¡No me importa -respondió la Sirenita con lágrimas en los ojos- a condición de que pueda volver con él!
¡No he terminado todavía! -dijo la vieja-. ¡Deberás darme tu hermosa voz y te quedarás muda para siempre! Pero recuerda: si el hombre que amas se casa con otra, tu cuerpo desaparecerá en el agua como la espuma de una ola.
-¡Acepto! -dijo por último la Sirenita y, sin dudar un instante, le pidió el frasco que contenía la poción prodigiosa. Se dirigió a la playa y, en las proximidades de su mansión, emergió a la superficie; se arrastró a duras penas por la orilla y se bebió la pócima de la hechicera.
Inmediatamente, un fuerte dolor le hizo perder el conocimiento y cuando volvió en sí, vio a su lado, como entre brumas, aquel semblante tan querido sonriéndole. El príncipe allí la encontró y, recordando que también él fue un náufrago, cubrió tiernamente con su capa aquel cuerpo que el mar había traído.
-No temas -le dijo de repente-. Estás a salvo. ¿De dónde vienes?
Pero la Sirenita, a la que la bruja dejó muda, no pudo responderle.
-Te llevaré al castillo y te curaré.
Durante los días siguientes, para la Sirenita empezó una nueva vida: llevaba maravillosos vestidos y acompañaba al príncipe en sus paseos. Una noche fue invitada al baile que daba la corte, pero tal y como había predicho la bruja, cada paso, cada movimiento de las piernas le producía atroces dolores como premio de poder vivir junto a su amado. Aunque no pudiese responder con palabras a las atenciones del príncipe, éste le tenía afecto y la colmaba de gentilezas. Sin embargo, el joven tenía en su corazón a la desconocida dama que había visto cuando fue rescatado después del naufragio.
Desde entonces no la había visto más porque, después de ser salvado, la desconocida dama tuvo que partir de inmediato a su país. Cuando estaba con la Sirenita, el príncipe le profesaba a ésta un sincero afecto, pero no desaparecía la otra de su pensamiento. Y la pequeña sirena, que se daba cuenta de que no era ella la predilecta del joven, sufría aún más. Por las noches, la Sirenita dejaba a escondidas el castillo para ir a llorar junto a la playa.
Pero el destino le reservaba otra sorpresa. Un día, desde lo alto del torreón del castillo, fue avistada una gran nave que se acercaba al puerto, y el príncipe decidió ir a recibirla acompañado de la Sirenita.
La desconocida que el príncipe llevaba en el corazón bajó del barco y, al verla, el joven corrió feliz a su encuentro. La Sirenita, petrificada, sintió un agudo dolor en el corazón. En aquel momento supo que perdería a su príncipe para siempre. La desconocida dama fue pedida en matrimonio por el príncipe enamorado, y la dama lo aceptó con agrado, puesto que ella también estaba enamorada. Al cabo de unos días de celebrarse la boda, los esposos fueron invitados a hacer un viaje por mar en la gran nave que estaba amarrada todavía en el puerto. La Sirenita también subió a bordo con ellos, y el viaje dio comienzo.
Al caer la noche, la Sirenita, angustiada por haber perdido para siempre a su amado, subió a cubierta. Recordando la profecía de la hechicera, estaba dispuesta a sacrificar su vida y a desaparecer en el mar. Procedente del mar, escuchó la llamada de sus hermanas:
-¡Sirenita! ¡Sirenita! ¡Somos nosotras, tus hermanas! ¡Mira! ¿Ves este puñal? Es un puñal mágico que hemos obtenido de la bruja a cambio de nuestros cabellos. ¡Tómalo y, antes de que amanezca, mata al príncipe! Si lo haces, podrás volver a ser una sirenita como antes y olvidarás todas tus penas.
Como en un sueño, la Sirenita, sujetando el puñal, se dirigió hacia el camarote de los esposos. Mas cuando vio el semblante del príncipe durmiendo, le dio un beso furtivo y subió de nuevo a cubierta. Cuando ya amanecía, arrojó el arma al mar, dirigió una última mirada al mundo que dejaba y se lanzó entre las olas, dispuesta a desaparecer y volverse espuma.


Cuando el sol despuntaba en el horizonte, lanzó un rayo amarillento sobre el mar y, la Sirenita, desde las aguas heladas, se volvió para ver la luz por última vez. Pero de improviso, como por encanto, una fuerza misteriosa la arrancó del agua y la transportó hacia lo más alto del cielo. Las nubes se teñían de rosa y el mar rugía con la primera brisa de la mañana, cuando la pequeña sirena oyó cuchichear en medio de un sonido de campanillas:
-¡Sirenita! ¡Sirenita! ¡Ven con nosotras!
-¿Quiénes son? -murmuró la muchacha, dándose cuenta de que había recobrado la voz-. ¿Dónde están?
-Estás con nosotras en el cielo. Somos las hadas del viento. No tenemos alma como los hombres, pero es nuestro deber ayudar a quienes hayan demostrado buena voluntad hacia ellos.
La Sirenita, conmovida, miró hacia abajo, hacia el mar en el que navegaba el barco del príncipe, y notó que los ojos se le llenaban de lágrimas, mientras las hadas le susurraban:
-¡Fíjate! Las flores de la tierra esperan que nuestras lágrimas se transformen en rocío de la mañana. ¡Ven con nosotras! Volemos hacia los países cálidos, donde el aire mata a los hombres, para llevar ahí un viento fresco. Por donde pasemos llevaremos socorros y consuelos, y cuando hayamos hecho el bien durante trescientos años, recibiremos un alma inmortal y podremos participar de la eterna felicidad de los hombres -le decían.
-¡Tú has hecho con tu corazón los mismos esfuerzos que nosotras, has sufrido y salido victoriosa de tus pruebas y te has elevado hasta el mundo de los espíritus del aire, donde no depende más que de ti conquistar un alma inmortal por tus buenas acciones! -le dijeron.
Y la Sirenita, levantando los brazos al cielo, lloró por primera vez.
Oyéronse de nuevo en el buque los cantos de alegría: vio al Príncipe y a su linda esposa mirar con melancolía la espuma juguetona de las olas. La Sirenita, en estado invisible, abrazó a la esposa del Príncipe, envió una sonrisa al esposo, y en seguida subió con las demás hijas del viento envuelta en una nube color de rosa que se elevó hasta el cielo.


Hans Christian Andersen

martes, 18 de octubre de 2011

La auténtica verdad



Nos hicieron creer que el “gran amor” sólo sucede una vez, generalmente antes de los 30 años.
No nos contaron que el amor no es accionado, no llega en el momento determinado.
Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de la naranja, y que la vida sólo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad.
No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestra vida merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de contemplar lo que nos falta.
Las personas crecen a través de la gente.
Si estamos en buena compañía es más agradable.
Nos hicieron creer en una fórmula llamada “dos en uno”: dos personas pensando igual, actuando igual, que era eso lo que funcionaba.
No nos contaron que eso tenía nombre “anulación”.
Que solo siendo individuos con personalidad propia, podremos tener una relación saludable.
Nos hicieron creer que los lindos y flacos son más amados.
Nos hicieron creer que el casamiento es obligatorio y que los deseos fuera de término deben ser reprimidos.
Nos hicieron creer que solo hay una fórmula para ser feliz, la misma para todos, y los que escapan de ella están condenados a la marginalidad.
No nos contaron que estas fórmulas son equivocadas, frustran a las personas, son alienantes, y que podemos intentar otras alternativas.
Ah, tampoco nos dijeron que nadie nos iba a decir todo esto
Cada uno lo va a tener que descubrir solito.
Y ahí, cuando estés muy “enamorado de vos, vas a poder ser mas feliz y te vas a enamorar de alguien”.
Vivimos en un mundo donde nos escondemos para hacer el amor…
aunque la violencia, se practica a plena luz del día.




John Lennon.

domingo, 16 de octubre de 2011

Su vida, mi muerte.



Me siento vacía, ida, estoy sola. Un mundo aparentemente lleno me rodea, pero yo estoy sola, completamente sola.
No sé a quién echo de menos, quién me hace falta, ni qué necesito, solo siento que necesito escapar. Salir corriendo de todo esto, que el mundo acabe, que no haya un mañana. Dormir para no despertar jamás. Quedarme inmersa en un sueño, sin sueños.

Ya no hay nada que me motive, que me haga seguir adelante, que me haga pensar que el futuro será mejor o que el presente no es tan malo.
Ya no tengo ganas de vivir, es más, si fuera egoísta, ya no viviría.
Pero no lo soy, no puedo. No puedo irme y dejar a tanta gente aquí, porque ni siquiera puedo imaginarlos sufriendo.
Sigo con vida, pero no vivo. Sigo von vida por ellos, por verles sonreír cada día, porque sé que si algún día yo llegara a faltarles no serían los mismos y no
puedo permitir que nadie llegue al lugar donde estoy yo.
No puedo quitarle la vida a las personas que me la dieron, aunque hayan sido egoístas, aunque hayan cometido el mayor error de su vida y sigan sin saberlo. Soy vuestra sierva.
No puedo dejar que muera la sonrisa de ella, de mi amiga, de mi hermana. Que tenga que ver como alguien a quién quiere se convierte en hidrógeno, que tenga que ver como me voy, aunque de ser así ella supiese que nunca me iría del todo, que mi alma no me lo permite, que estaré en su corazón, queramos o no, para siempre.
No puedo irme y no cambiar, aunque solo sea un poco, este mundo. Que la gente se de cuenta de lo que tiene, de lo que vale. Que las estrellas no dejen de brillar. Que lo mayor, está en lo más simple. Que somos hidrógeno, hidrógeno combinado para hacer de cada uno de nosotros una persona única.
Que no me iré, porque no puedo permitirme haceros daño. Que viviré mucho más, hasta que algo me lo impida. Pero que realmente, aunque el corazón siga latiendo, y científicamente se me considere viva, yo habré muerto.

Me daría igual que el mundo se acabase ahora mismo, simplemente me sentaría a ver las estrellas y esperaría a convertirme en algo como ellas, hidrógeno.
No me apetece seguir viviendo, no quiero. pero no puedo darme el lujo de dejar de hacerlo.

Ya no existen los "tal vez…", ya el mundo para mi no tiene sentido. Hoy, me he quedado sin sueños, sin metas, sin ganas de seguir adelante. A partir de hoy, viviré para el mundo, solo espero que sirva de algo.

domingo, 25 de septiembre de 2011

¿Diversión?



Hace un rato una amiga me preguntó, ¿no fuiste anoche al concierto?. Al parecer, actúaba alguien famoso, del cual no me gusta su música, por lo tanto, dije: No, no me gusta. Ella respondió: ¿y eso qué tiene que ver, es fiesta?. En este punto paré, no le respondí, y pensé: ¿Solo porque sea fiesta, se debe dar por hecho que un adolescente acuda?¿Dónde han quedado los gustos, las atracciones? Y si, realmente debe ser así, ¿por qué cuando he ido a fiestas que a mi si que me atraían me encontraba gente que solo estaba allí por estar?


En esas ocaciones, la mayoría de ellos estaban sentados en grupo, sin moverse de allí en toda la noche, bebiendo alcochol y fumando cigarros o incluso porros. Y cuando se movían, lo hacían tambaleandose de tanto que habían consumido. Luego, al terminar la fiesta, te los encontrabas por las esquinas, mareados y vomitando.
Y recuerdo cierta vez que me picó la curiosidad y pregunté: ¿por qué lo haces?, todas las respuestas coincidían: "por diversión". En ese caso, ¿por qué estropeas tu vida con dicha serie de drogas? ¿no es mejor ir a casa a descansar, o acudir a otro lugar donde si te diviertas? Sino te gusta, ¿por qué vas?.
Pero ahí no acaba todo, la conversación con aquella amiga siguió. Mi respuesta a su pregunta fue un simple: "me parece ridículo". Entonces, una vez más, volví a sorprenderme ante su nueva respuesta: "tú no eres normal".
"Normal", esa palabra que muchos decimos y realmente no sabemos su significado. Así que por ello decidí decirle: "vale, defíneme normal". A lo que dijo: "no lo sé, pero tú no lo eres. Además, ahora no puedo pensar, tengo resaca." Con esas palabras me lo aclaró todo. Ella no había acudido a la fiesta por diversión o porque le gustase el cantante que actuaba. Había ido por lo que ella llamaba fiesta y lo que lo llaman muchos de los adolescentes. Por ir a beber, fumar y perder un control ante mucha más gente, para divertirse durante un corto periodo de tiempo y acabar peor.
 Estoy segura de que si se me hubiese ocurrido preguntarle qué tal actuó quien quiera que fuese, o qué tal estuvo el espectáculo, ella no hubiese sabido responderme. Porque ,seguramente, ni si quiera lo escuchó o vió. Habría estado como la mayoría de la gente consumiendo drogas que ya se han vuelto cotidianas, de las que realmente no sabemos el peligro, pero es lo que todos hacen, así que, ¿qué me va a pasar?


No me considero más o menos madura que ella, pero si que pienso una cosa: ¿a dónde vamos con esto?¿De qué sirve realmente? No negaré que yo también pasé por eso de:
- Hoy me voy de fiesta mamá.
- ¿Quién actúa?
-No lo sé, pero yo voy.
Pero realmente me aburría, bebía y lo único que pasaba era sentirme en una nube durante ese momento, hasta que al final de la fiesta me encontraba mal, peor que todo lo bien que lo había pasado.


No sé cómo serían las fiestas de generaciones anteriores,  pero lo que si tengo claro es que nuestra generación no lo está haciendo de la manera correcta. ¿Nos habremos olvidado los adolescentes de cómo divertirnos realmente?

miércoles, 3 de agosto de 2011

Ausencia

Y siempre vuelve ese puto momento en el que necesito tener a alguien a mi lado.


No quiero que me de la mano, un beso, un abrazo o un te quiero, aunque reconozco que jamás diría que no. Solo quiero saber que está ahí, que existe, que no es producto de mi imaginación, que solo con estar ahí ya se pueda acabar el mundo.


Tener un motivo por el cual seguir adelante. Tener a alguien por el que vivir.






Te quieros con sabor a aire, que no llegarán a ningún lado..

miércoles, 27 de julio de 2011

miércoles, 6 de julio de 2011

Metas, vida, sueños...

Ordenando viejas libretas de emociones, sentimientos, lágrimas y sonrisas... encontré una hoja suelta, fechada y firmada en 2007, es el siguiente texto:

Organizar tu vida, modelarla a tu gusto, rectificar errores... y todo el trabajo que conlleva para que, al terminar, todo sea perfecto.
¿Perfecto para qué? La perfección no lleva a la felicidad, todo lo contrario, cuando todo es óptimo: ABURRE.
     La felicidad consiste en el trayecto que hay hacia la meta, pero no la meta en si. ¿Qué hace un corredor cuando llega a la meta? sonríe, es feliz por instantes... pero, luego, ¿qué?
     Los buenos corredores cuando llegan a una meta ya piensan en alcanzar otra.
     Al igual la vida, cuando logras algo debes disfrutarlo, pero también proponerte algo nuevo.
     Eso sí, hay que tener en cuenta que no todo será como queramos o hayamos planeado para lograrlo, no será tan fácil. La vida le aporta ese toque de emoción al que muchas veces llamamos "problema", "mala suerte", o incluso llegamos a decir que la vida es una "mierda". Pero no nos damos cuenta de que realmente eso que tachamos de malo y ni analizamos es lo que provoca que seamos felices por el camino, que sonriamos día a día. Que nos da la fuerza para continuar hacia ese sueño. Nuestro sueño. Nuestra Vida.


     Tal vez pensemos que hemos cambiado muchísimo durante el paso de los años, y realmente es así, cambiamos, maduramos, progresamos... pero no tanto como a veces creemos. Eso me lo ha demostrado hace unos minutos este pequeño texto, tanto tiempo pasado, pero en mi cabeza las ideas, siguen claras y de eso debo admitir que me alegro.
Realmente llevaba unos días queriendo decir algo así, sorpresa la mía cuando veo que ya lo he hecho otras veces de mi vida.

Pero es cierto, normalmente solo queremos terminar algo para ver su resultado, para alegrarnos por ello. Pero no nos damos cuenta que cuando más hemos disfrutado es cuando estábamos construyendolo, luego, aburre. Ya sea un puzzle, un juego, una casa, un AMOR... siempre hay que crear nuevas metas, nuevos sueños, por improbables que parezcan, se pueden hacer realidad.

martes, 5 de julio de 2011

Ilusión

William Shakespeare decía: 
Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, por eso ámala, se feliz y siempre sonríe, solo vive intensamente.




Hace ya mucho tiempo que mis dedos dejaron de rozar estas teclas para escribir algo. Tal vez sea porque no haya nada que contar, o porque haya demasiado. Las emociones se han vuelto rebeldes; el corazón ya no late al mismo ritmo que nadie que cruce la esquina, el patio, la casa o cualquier otro rincón del mundo; los sentimientos han quedado donde siempre, en el olvido; y el amor, ¿y el amor? el amor ha decidido comenzar otra guerra, solo que esta ya ha acabado. Vuelvo a ser perdedora.

Suerte, que aún veo estrellas...

domingo, 5 de junio de 2011

Estrellita, brilla.

Hace unos minutos una amiga me envió esto:


No sé en qué momento dejé de creer que tarde o temprano algo saldría bien, no lo recuerdo, sólo sé que me convertí en un farsante de la peor clase y empecé a hacer cosas sin creer en ellas, casi con desprecio. Sin embargo, a veces pienso que me faltó muy poco para conseguirlo.


Nada más leerlo me identifiqué... no dejaré de luchar, eso lo tengo claro, pero hay que ver a donde hemos llegado... y lo que queda.


Abuelo, te necesito más que nunca!

lunes, 30 de mayo de 2011

Ahora sabré yo el significado de echarte de menos

Y tal vez... en todo este embrollo lo que no debí hacer es volver de nuevo. Debí dejar el árbol cortado por lo Sano, para que si algún día quería volver, con un poco de sabia volviera a brotar. Ahora me será más difícil irme... podía haberme aguantado sin ti, pero es que joder, cuanto de menos se puede echar a alguien como tú...

No dudes jamás que te echaré de menos, que te quIero, que eres una etapa de mi vida, pero que se recordará para sieMpre. 

Formas partE de mi mundo, eres una de mis estrellas, pero esto no es nada que no sepas... no me cansaré de repetir lo que son las estrellas para mi. Además, sabes Que estás a su lado, al lado de la persona más importante de mi vida. Él mUrió para nacer yo, para que yo fuese él, pero lo que jamás imagInamos ninguno de los tEes es que algún día nos conociéramos y fuésemos a estar tan cerRca. Él desde que te vio supo que no me harías daño, todo lo contrario, que serías mi protección en este mundo, en el mío ya me protEge él. Aunque a estas altura debería decir NUESTRO.  Pero soy yo la que se debe alejar, tú nunca me harás daño, pero no sé si yo a ti sí.. y es eSo lo que siento, que te hago daño, y no lo puedo permitir.

Tal vez me fui demasiado lejos con aquello de las sorpresas, de las sonrisas, y comenzaBa a crear un mundo nUevo, al que tú de primer nombre llamaste eSperanza, lo que no sabías, y tal vez no sabrás, es que verde sería el primer color de un mundo que sería nuestro, que comenzaba por la esperanza, pero Cada vez tendría más colores y más ideAs, más sentimientos, más formas, que lo iríaMos creando poco a poco como nos gustase... sin normas, sin lEyes, sin límites... 

Pero cuando yo creé la base de ese mundo, algo transparente colocado en algo sin nombre ni lugar, ni tiempo.. no imaginé que tú no quisieras formar parte de él (más bien ahora que lo pienso, fui egoísta al pensar que te vendrías conmigo dejando todo atrás a la primera de cambio), que tú ya tenías y tienes otro mundo formado con otra persona, que ese será vuestro mundo para siempre y que en tu corazón solo acabarán personas que quieran desbancarla y hacerte que te olvides de ella...

Tal vez ese también sea uno de los motivos por lo que me voy, quiero que no estropees ese mundo, que te quedes con ella, que sonrías con ella, que luches por y con ella... yo no quiero desbancarla, ni hacer que te olvides, ni borrarla de tu vida y de vuestro mundo. (Y no me digas que quieres deshacerte de él y crear uno nuevo, porque ambas sabemos que no es así, que no se puede, que cuando un caballero conquista, deja huellas en su pelea y que nadie podrá borrarlas, que la historia quedará grabada y con ella los recuerdos)

Me voy, pero sabes que estoy contigo, que cuando me necesites donde debes buscar es dentro de ti y me tendrás. Está de más decir lo que quiero para ti... así que no lo diré. Pero si diré algo que jamás te he dicho y quiero que sepas: él también te guía y te quiere, así que cuando mires las estrellas habla con los dos. Sin que te dieses cuenta él también es una estrella ahora para ti, cuídala. 

Te quiero princesa.

Te pediré un favor, un último favor, no quites el post-it de tu espejo, quiero que sonrías cada mañana.

P.D.: es increíble lo que me ha costado volver a poner los dedos sobre unas teclas frías, sin sentimientos, que me echaban de menos.. pero es que cuando sientes algo y es tan complejo es muy difícil hablar de ello, contarselo al mundo, desahogarte... Necesitaba hacerlo y lo he hecho, no volveré a leerlo o esto nunca saldría a la luz. No es mi mejor texto lo sé, pero tampoco pretendía que lo fuese, me quedo satisfecha pensando que ella cuando lo lea lo entenderá.. entenderá las gotas de sal y agua tibias que iban cayendo sobre mi teclado al compás que apretaba las teclas...entenderá las gotas de sangre y dolor que salen de mi corazón... sentirá cada puto sentimiento que acaba de quedar plasmado en esto... esto que ya ni si quiera sé lo que es...

miércoles, 27 de abril de 2011

Comentarios...

Debo decir que no me había percatado de un pequeño gran problema desde que tengo el blog.. y con el que fui a dar hoy.
LOS COMENTARIOS.

Acabo de leerlos hoy todos por primera vez, si, incluso esos de 2010. Perdón por aquella gente a la que no he contestado e incluso pueden haber llegado a pensar que les ignoré, perdón.

A partir de ahora, con el problema solucionado, contestaré y seré más elocuente.

Lo siento, sobretodo por ti... tal vez ninguno de esos comentarios habría cambiado nada entre nosotras... o tal vez sí.. pero ya hoy es tarde para saberlo... L

domingo, 24 de abril de 2011